Tropas federales SE DESPLEGARÁN para cuidar a los COCODRILOS en PV
REPORTEROS VALLARTA EN LÍNEA
Soldados del Ejército Mexicano y elementos de la Guardia Nacional, armados y acompañando a inspectores ambientales, serán desplegados como parte de un operativo federal para proteger zonas donde habitan cocodrilos en la región de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, luego de la aparición consecutiva de ejemplares sin vida y ante la preocupación de que pudiera existir alguna persona o grupo agrediéndolos deliberadamente.
La vigilancia tendrá especial atención en la desembocadura y márgenes del río Ameca, territorio compartido entre Jalisco y Nayarit y uno de los principales corredores naturales de estos reptiles. Zonas cercanas y otros puntos de presencia frecuente de cocodrilos, como Boca de Tomates y el entorno del Estero El Salado, forman parte de los sitios sensibles de la bahía donde la protección de la especie se ha convertido en una prioridad.
El operativo anunciado específicamente contempla la coordinación entre PROFEPA Jalisco y PROFEPA Nayarit en el río Ameca. La escena será poco común: inspectores federales recorriendo áreas de cocodrilos acompañados por elementos armados del Ejército y la Guardia Nacional, no para proteger a las personas de los reptiles, sino también para proteger a los cocodrilos de las personas.
El objetivo será inhibir una eventual cacería furtiva, detectar movimientos sospechosos y actuar si alguien es sorprendido capturando, lesionando o privando de la vida a uno de estos animales.
La decisión llega después del hallazgo de 11 cocodrilos sin vida en Puerto Vallarta y la región, una sucesión que encendió los focos rojos de las autoridades ambientales. Sin embargo, hasta este momento no existe un dictamen público concluyente que permita asegurar que los 11 animales fueron asesinados, por lo que la posible intervención humana y una eventual cacería deben manejarse todavía como líneas de investigación y no como hechos plenamente demostrados.
Eso no significa que las sospechas sean menores. Precisamente la falta de certeza explica el endurecimiento de la vigilancia: las autoridades buscan impedir que, si efectivamente alguien está atacando cocodrilos, pueda continuar haciéndolo.
Además, algunos de los ejemplares encontrados han presentado lesiones o mutilaciones que han generado preocupación, aunque deberán ser los estudios periciales y las necropsias los que determinen cada causa de muerte.
La representación de PROFEPA en Nayarit explicó que las procuradurías ambientales de ambos estados realizarán acciones conjuntas de inspección y vigilancia en el río Ameca, precisamente por tratarse de una zona limítrofe y compartida.
De acuerdo con el anuncio, las acciones serán acompañadas por fuerzas del orden para inhibir posibles agresiones y proceder legalmente en caso de sorprender a alguna persona dañando ejemplares.
Y ahí está una de las advertencias más fuertes: quien sea sorprendido atacando a un cocodrilo podría terminar ante la justicia federal. PROFEPA ha recordado que agredir, capturar o matar ilegalmente ejemplares protegidos puede constituir un delito federal y que el artículo 420 del Código Penal Federal contempla penas de uno a nueve años de prisión, además de multas, dependiendo de la conducta y las circunstancias.
Paralelamente, Puerto Vallarta será sede este jueves y viernes de un encuentro entre autoridades de los tres niveles de gobierno, especialistas y organizaciones civiles como SOS Cocodrilo, donde se analizarán nuevas estrategias para proteger a los ejemplares y reducir los conflictos entre humanos y reptiles.
Pero mientras se instalan mesas y se realizan foros, permanece una deuda que las autoridades no pueden seguir dejando en segundo plano: explicar de qué murieron realmente los 11 cocodrilos. Si existen necropsias, análisis toxicológicos o investigaciones, sus resultados deben transparentarse.
El despliegue militar puede prevenir nuevas agresiones, pero no sustituye la obligación institucional de esclarecer los casos anteriores. Por ahora, el mensaje será visible sobre el terreno: habrá presencia federal y elementos armados vigilando zonas de cocodrilos para impedir que alguien les ponga una mano encima.
La imagen puede parecer extraordinaria, pero refleja hasta dónde llegó la preocupación: en puntos del río Ameca y otros hábitats sensibles de la bahía, los reptiles estarán ahora bajo una vigilancia reforzada mientras se intenta resolver la pregunta que sigue abierta: ¿alguien los está cazando?