Terminan muro de rocas en Playa Cocinas. Manifiestantes lamentan DESINTERÉS y lentitud de autoridades
REPORTEROS VALLARTA EN LÍNEA
La escollera de piedra en Playa Las Cocinas quedó terminada. Pese a las reuniones, denuncias públicas, presión social y advertencias sobre una posible afectación a la Zona Federal Marítimo Terrestre, la obra vinculada al proyecto de Grupo DINE avanzó hasta consolidar un muro de rocas sobre la playa, dejando en algunos tramos un espacio aparentemente menor a los cinco metros entre la estructura y el rompimiento de las olas, que se había negociado inicialmente aunque con rechazo de los pobladores.
La conclusión del muro fue confirmada por defensores de la playa a través de publicaciones en redes sociales. En una de ellas, Pepe Ávila señaló que “la escollera quedó terminada” y que Playa Las Cocinas “sigue sin ser escuchada”. También sostuvo que, a pesar de las reuniones, denuncias, evidencias presentadas y presión social, “la obra continuó hasta completarse el día de hoy. Por ahora pudo más el dinero.”
En esa misma postura, Ávila fue más duro al resumir el sentimiento de la comunidad: “Así es como los delincuentes nos roban las playas que son de todas y todos los mexicanos”. Además, señaló que a los habitantes y defensores primero les dijeron que la obra se detendría, después que habría un retroceso de cinco metros y posteriormente se habló de diez metros; sin embargo, en los hechos, la escollera no se movió de su punto original.
El caso se vuelve más delicado porque el propio Gobierno de Nayarit, en voz del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, había mencionado públicamente que Carlos Slim participaba como accionista dentro del proyecto. Posteriormente, ante el crecimiento de la inconformidad social y la presión de los defensores, el discurso oficial pareció abrir la posibilidad de dejar un margen mayor de playa libre, pasando de cinco a diez metros. Pero en la práctica, según lo documentado por habitantes y activistas, ese supuesto ajuste no se reflejó en el terreno.
El muro quedó donde avanzaba desde un inicio y la playa quedó severamente reducida. Para los defensores, esto confirma que las palabras oficiales no se tradujeron en una modificación real de la obra. La tristeza entre pobladores y activistas es evidente. Durante semanas insistieron en que Playa Las Cocinas no era solamente una franja de arena, sino un espacio de memoria comunitaria, acceso libre y defensa ambiental, pidiendo que se dejarán los 20 metros libres que marca la ley en materia de Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT).
La diputada Andrea Navarro también expresó que la lucha “nunca fue por un pedacito de mar”, sino por “la memoria de todo un pueblo desplazado, por el acceso libre, por las futuras generaciones y por el derecho de todas y todos a vivir un océano libre y vivo”.
En otra publicación, el defensor Eduardo Huerta advirtió que las máquinas continuaban trabajando en Playa Las Cocinas, poniendo en riesgo el entorno natural, la vida marina y el acceso libre a las playas. También llamó a defender el mar, la arena y la vida, bajo la consigna de que “Playa Las Cocinas no se vende”, y documentado todos los avances de las obras.
La principal crítica de los defensores es que, mientras la comunidad se organizaba, acudía a reuniones y denunciaba posibles irregularidades, la construcción nunca se detuvo. Aunque se habló de intervención de autoridades federales y de seguimiento por parte de PROFEPA, hasta ahora no se ha informado de una inspección con consecuencias visibles, una sanción pública o una medida que haya obligado a modificar o retirar el muro.
También queda bajo cuestionamiento el papel del Gobierno Municipal de Bahía de Banderas, encabezado por Héctor Santana García. Para los habitantes inconformes, la administración municipal no intervino con claridad ni actuó con firmeza para defender el acceso público a la playa, aun cuando el conflicto ya era conocido y la obra seguía avanzando día tras día.
El resultado visible es contundente: la empresa logró terminar el muro; la comunidad quedó con una playa reducida; y las autoridades, hasta ahora, no han demostrado una acción efectiva para frenar, sancionar o corregir lo ocurrido.
Para los defensores, la conclusión de la escollera no cierra el conflicto. Al contrario, abre una nueva etapa de exigencia pública. La pregunta que queda es si las autoridades estatales, municipales y federales actuarán después de los hechos consumados, o si Playa Las Cocinas quedará como otro caso donde la obra avanzó primero y la ley llegó tarde.
En palabras de los propios defensores, la batalla continúa. Pero el golpe ya está dado: el muro quedó terminado y, para la comunidad, en Playa Las Cocinas volvió a pesar más el dinero que la defensa del territorio.
Sin embargo, manifestantes advierten que la lucha en defensa de la playa no se va a detener y emprenderán las denuncias legales para detener el proyecto de Montage & Pendry.