Se fue Polo y ahora viene RACHEL con vigilancia por efectos

REPORTEROS VALLARTA EN LÍNEA

Jalisco todavía enfrenta las consecuencias de las lluvias y el fuerte oleaje asociados al paso cercano del huracán Polo, pero el Pacífico no da tregua. Una nueva tormenta tropical, Rachel, avanza paralela a las costas mexicanas y mantiene bajo vigilancia al litoral jalisciense ante la posibilidad de intensificarse rápidamente durante los próximos días.

El escenario todavía contiene un grado importante de incertidumbre, pero la ruta calculada de este nuevo meteoro tampoco se aproxima a un impacto directo hacia tierra, lo cual es una buena noticia.

Sin embargo, los pronósticos actuales coinciden en que su circulación podría provocar efectos aun cuando el centro permanezca mar adentro, principalmente lluvias fuertes, oleaje elevado y rachas de viento en las regiones costeras y serranas.

De acuerdo con el reporte nacional de este lunes 28 de septiembre, Rachel se encontraba aproximadamente 585 kilómetros al sur-sureste de Manzanillo, Colima, con vientos máximos sostenidos de 85 kilómetros por hora y desplazamiento hacia el oeste-noroeste a 17 km/h.

El Centro Nacional de Huracanes mantenía un aviso de tormenta tropical desde Punta San Telmo hasta Playa Pérula. La preocupación está en lo que puede ocurrir durante las próximas 48 a 72 horas. Los pronósticos contemplan un fortalecimiento de Rachel mientras continúa desplazándose aproximadamente en paralelo al litoral.

Proyecciones difundidas este lunes consideran que podría alcanzar fuerza de huracán categoría 1 entre martes y miércoles, aunque su intensidad y trayectoria todavía pueden cambiar.

Jalisco podría recibir otra ronda de lluvias y fuerte oleaje. Protección Civil contempla lluvias fuertes a puntualmente muy fuertes entre martes y jueves, principalmente en Costa Sur, Costa-Sierra Occidental, Sierra de Amula y la región Sur.

Algunos pronósticos manejan acumulados de 60 a 100 milímetros entre martes y viernes. En el mar, el panorama requiere especial atención. Las estimaciones difundidas para la costa jalisciense contemplan oleaje de entre 3 y 4.4 metros entre martes y jueves, además de rachas de viento de **40 a 60 km/h, que localmente podrían ser superiores en Costa Sur, Costa Norte y zonas serranas.

Es precisamente el acumulado de condiciones adversas lo que aumenta la preocupación. Jalisco apenas comienza a salir del episodio de Polo, que dejó emergencias asociadas a lluvias y fuerte oleaje en distintas zonas del estado, incluído Puerto Vallarta que hoy seguía recibiendo el impacto de grandes olas en sus playas, cerradas por la bandera roja.

Mientras Rachel aparece inmediatamente detrás como un nuevo sistema que exige vigilancia, para Puerto Vallarta y la Bahía de Banderas esto no significa por ahora que exista un pronóstico confirmado de impacto directo del ciclón, más el riesgo a vigilar está, nuevamente, principalmente en sus efectos indirectos: incremento del oleaje, corrientes peligrosas, lluvias, tormentas eléctricas, crecidas repentinas de arroyos y posibles inundaciones en caso de que las bandas nubosas alcancen la región.

La experiencia de Polo deja una advertencia importante: un ciclón no necesita tocar tierra en Puerto Vallarta para generar condiciones peligrosas en la costa. Por ello, la evolución de Rachel durante martes, miércoles y jueves será determinante para conocer qué tan cerca pasará, cuánto llegará a fortalecerse y qué extensión tendrán sus bandas de lluvia.

Las autoridades recomiendan no ingresar al mar cuando existan restricciones, mantenerse alejados de playas rocosas y zonas de fuerte oleaje, evitar cruzar ríos o arroyos crecidos y atender únicamente los avisos oficiales de Protección Civil y las autoridades meteorológicas.

Por ahora no existe fundamento para hablar de un golpe directo a Puerto Vallarta ni para anticipar daños específicos. Sí existe, en cambio, un nuevo periodo de vigilancia para Jalisco: apenas se aleja Polo y Rachel ya avanza por el Pacífico, con capacidad de convertirse en huracán y volver a alterar las condiciones meteorológicas de una costa que prácticamente no ha tenido tiempo de recuperarse.

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