Rentan localcito ‘trágico’ EN IXTAPA a precio «ridículo». Rentas siguen por los cielos.

REPORTEROS VALLARTA EN LINEA

No está frente al Malecón, no tiene vista al mar, ni se encuentra en una plaza comercial de Marina o en la Zona Romántica ni ocupa una avenida turística. Es un localcito de aproximadamente 4.5 por 5 metros, en la calle Bugambilias de Ixtapa, pero para entrar se requiere una cantidad que ya parece propia de otro Puerto Vallarta: 15 mil 500 pesos antes de abrir la cortina.

El espacio es tristemente célebre porque fue durante un tiempo una papelería de barrio, de esas que viven de las copias, los útiles escolares y las compras pequeñas de los vecinos. Pero hace unas semanas, recordaremos, una adolescente de 17 años que ahí trabajaba fue atacada por un sujeto que se hizo pasar por cliente, pidió una copia y aprovechó que la joven le dio la espalda para sacar un cuchillo y apuñalarla. El caso fue muy sonado.

La empleada sobrevivió, pero tuvo que ser hospitalizada y quedó con un fuerte trauma. Después de aquel episodio, la familia decidió no continuar con el negocio. Hoy, el sitio reaparece en redes sociales, ya no con anaqueles llenos de cuadernos, sino como una oferta de renta. Sin embargo, el precio resultó muy exagerado, requiriendo un monto mensual de 6 mil pesos, pero el interesado debe entregar otros 6 mil de depósito y 3 mil 500 pesos como “garantía de servicios”, aclaró la arrendadora en su publicación.

A eso se agregan 350 pesos mensuales de agua y el recibo propio de electricidad. Así, el nuevo comerciante tendría que desembolsar 15 mil 500 pesos solamente para recibir las llaves. Todavía faltaría comprar mercancía, acondicionar el espacio, tramitar permisos, colocar anuncios, pagar impuestos y esperar a que lleguen clientes. Todo para un local de unos 22.5 metros cuadrados, ubicado en Ixtapa y no en una zona comercial de alta plusvalía.

La publicación provocó burlas, molestia y críticas. Varios usuarios preguntaron qué significa exactamente la llamada “garantía de servicios”, por qué se cobra aparte del depósito y bajo qué condiciones sería devuelta. Otros resumieron el problema con ironía: seis mil de renta, seis mil de depósito, tres mil 500 de garantía, agua y luz; casi como si el pequeño establecimiento incluyera flujo turístico garantizado, vigilancia privada y clientela asegurada.Pero no incluye nada de eso.

El local que arrastra el recuerdo de un hecho violento, se encuentra en una zona que algunos vecinos consideran insegura y, según comentarios, también enfrenta problemas de inundación durante las lluvias.

Aun así, el precio de entrada se presenta como si se tratara de un punto comercial privilegiado. La renta equivale a cerca de 267 pesos mensuales por metro cuadrado, mientras que el desembolso inicial representa aproximadamente 689 pesos por metro cuadrado sólo para comenzar. Es una suma considerable para un proyecto pequeño, especialmente en un momento de ventas irregulares, bajo consumo y menor movimiento económico.

El caso expone cómo la inflación de las rentas ya alcanzó incluso a los locales modestos de las delegaciones alejadas. La lógica inmobiliaria parece sencilla: cobrar cada rincón de Puerto Vallarta como si estuviera en la franja turística, aunque el tamaño, la ubicación, el flujo comercial y las condiciones reales digan lo contrario.

El problema es que estas cantidades no las absorben grandes cadenas, sino familias, comerciantes y personas que quieren poner una papelería, una estética, una tienda o un pequeño taller. Ellos son quienes deben comenzar endeudados, recuperar primero la renta y las garantías y después, si las ventas alcanzan, intentar obtener alguna utilidad.

El local de Bugambilias no es grande ni lujoso. Es un espacio pequeño que quedó vacío después de una experiencia dolorosa. Sin embargo, ahora se ofrece bajo condiciones que retratan el desorden inmobiliario de Puerto Vallarta: un localcito de colonia con precio de oportunidad premium y todo el riesgo para quien se atreva a rentarlo.

Las rentas en Puerto Vallarta continúan subiendo por los cielos y no hay nadie que pueda detener a los rentistas que «se quieren jubilar» y buscan sacarle el máximo jugo posible a cada metro cuadrado de tierra.

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