RA Aguilar integra a VALIOSOS CUADROS de Morena en su proyecto

REPORTEROS VALLARTA EN LÍNEA

En el movimiento interno de Morena en Puerto Vallarta, las adhesiones no solo se miden por fotografías o presencia en eventos públicos. También pesan los nombres que, por trayectoria, operación territorial y legitimidad de origen, pueden marcar diferencia cuando se acerque la etapa formal de definiciones.

En ese contexto, el empresario y político RA Aguilar ha venido construyendo, durante los últimos meses, una ruta de fondo para integrar a su proyecto de aspiración municipal a cuadros valiosos de las bases morenistas y a operadores políticos con reconocimiento dentro del morenismo local.La lectura política es relevante porque no se trata únicamente de sumar simpatizantes visibles, sino de incorporar perfiles que conocen la estructura, los liderazgos de colonia, los equilibrios internos y la historia del movimiento en Puerto Vallarta.

En Morena, donde la narrativa de origen y la cercanía con la base siguen siendo elementos de peso, la presencia de fundadores, operadores territoriales y figuras con prestigio interno puede fortalecer cualquier proyecto que busque competir por la coordinación de los comités de defensa de la Cuarta Transformación en el municipio.Uno de los nombres que destaca en esa recomposición es el de Rocky Santana, empresario restaurantero y fundador de Morena en Vallarta, quien ha integrado formalmente su línea política al proyecto de Aguilar.

Su incorporación no es menor: dentro del morenismo local se le reconoce como un cuadro con historia, presencia y legitimidad, vinculado al movimiento desde sus etapas iniciales, incluso desde los años previos a la constitución formal del partido, cuando el obradorismo todavía se sostenía principalmente por estructuras ciudadanas y liderazgos territoriales.Rocky Santana también es recordado por su papel operativo en el proceso electoral de 2018, cuando fue una pieza clave en la estructura que acompañó la victoria de Lorena Jiménez como diputada federal.

Aquella elección representó un punto de inflexión para Morena en la región, no solo por el resultado, sino porque consolidó a diversos actores que después se convirtieron en referentes de operación política local.

En ese sentido, su respaldo a RA Aguilar aporta algo más que presencia: añade experiencia electoral, lectura territorial y una señal de confianza hacia el proyecto.Otro perfil que ha cobrado relevancia en torno a Aguilar es el del profesor Carlos Martínez, identificado como un operador con capacidad para tender puentes entre diferentes expresiones del morenismo vallartense.

Su papel ha sido más discreto, pero no por ello menos importante. En varios eventos vinculados al proyecto de Aguilar, Martínez ha funcionado como un factor de cohesión entre bases, liderazgos sociales y sectores con influencia en la toma de decisiones internas, lo que ayuda a reducir fricciones en un partido donde las corrientes y grupos suelen competir por espacios de representación.La incorporación de estos cuadros muestra que Aguilar intenta construir una estructura menos improvisada y más orgánica, apoyada en perfiles que ya conocen el territorio y que tienen interlocución con distintos grupos.

Esa estrategia puede resultar importante rumbo al 21 de septiembre, fecha señalada para el registro de aspirantes a coordinar los comités de defensa de la 4T en los municipios. Antes de esa etapa, los proyectos que logren mostrar organización, respaldo real y capacidad de articulación tendrán mejores condiciones para entrar a la contienda interna con una narrativa de fuerza.Sin embargo, el fortalecimiento de Aguilar también deberá medirse frente a otros factores: el peso de las encuestas internas, la opinión de la militancia, los acuerdos cupulares y la capacidad de sostener una imagen de unidad sin generar rupturas.

En Morena, los respaldos territoriales son importantes, pero no siempre suficientes si no se traducen en estructura, movilización y percepción positiva entre la ciudadanía. Por eso, las adhesiones de operadores como Rocky Santana y Carlos Martínez representan un avance político, aunque todavía no definen por sí solas el desenlace.

Lo que sí parece claro es que RA Aguilar está dejando de ser solo un perfil empresarial con aspiración política para convertirse en un actor que busca anclarse en las bases morenistas de Puerto Vallarta. La suma de cuadros prestigiados, fundadores y operadores con experiencia indica que su proyecto pretende llegar a la etapa de definiciones no como una ocurrencia individual, sino como una propuesta con acompañamiento territorial. En una contienda interna donde la legitimidad de origen, la operación política y la unidad serán claves, esos movimientos pueden ser determinantes para posicionarlo rumbo al 2027.

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