Oceanic Marketing DEFIENDE pantalla flotante y dice tener permiso

REPORTEROS VALLARTA EN LÍNEA

Oceanic Marketing, empresa responsable de la polémica pantalla LED instalada sobre una embarcación que ha navegado frente a las playas de Puerto Vallarta, rompió el silencio este martes 22 de septiembre y fijó su postura ante las críticas ciudadanas y la solicitud del Gobierno Municipal para que autoridades federales revisen su operación.

La compañía sostiene que cuenta con documentación y autorizaciones expedidas por autoridades competentes para la navegación y operación de su embarcación.

La controversia comenzó después de que la enorme pantalla fuera observada recorriendo la Bahía de Banderas mientras proyectaba publicidad visible desde las playas. Su aparición provocó cuestionamientos sobre contaminación visual, protección del paisaje y los permisos necesarios para desarrollar esta nueva modalidad comercial en aguas frente a uno de los principales destinos turísticos del país.

El Ayuntamiento de Puerto Vallarta se deslindó de su operación y señaló que no le dió ningún permiso, además solicitó formalmente la intervención de dependencias federales, entre ellas la Secretaría de Marina, Capitanía de Puerto y Semarnat, para verificar permisos, certificados, seguridad marítima y disposiciones ambientales aplicables.

Pero su comunicado, Oceanic Marketing no anuncia la suspensión de operaciones. Por el contrario, señala que atenderá cualquier requerimiento oficial y que mantiene disposición para exhibir la documentación correspondiente. La empresa afirma específicamente que su embarcación cuenta con autorizaciones y documentos expedidos «por las autoridades correspondientes» dentro de sus respectivas atribuciones, entre las que menciona a la Secretaría de Marina y la Capitanía de Puerto.

Sin embargo, existe una diferencia importante entre ambas posiciones: mientras la empresa asegura contar con documentación para su “navegación y operación”, el Ayuntamiento ha pedido precisamente que la Federación determine cuáles son los permisos aplicables no solamente para navegar, sino para desarrollar publicidad comercial mediante una pantalla de grandes dimensiones en el espacio marítimo frente a Puerto Vallarta.

Hasta este momento, la revisión solicitada por el municipio no equivale por sí misma a una determinación de ilegalidad, y tampoco se ha difundido una resolución federal definitiva que prohíba esta modalidad.

La compañía también respondió al debate sobre el impacto paisajístico. Asegura que su intención no es sustituir ni restar valor al paisaje de Puerto Vallarta y presenta su modelo como una plataforma que pretende convivir con la vocación turística de la región.

Pide «entender los nuevos modelos de publicidad» y se mostró abierta a que revisen sus permisos, pero señaló tener todo en norma.

Además de publicidad comercial, promete destinar espacios a promoción turística, difusión cultural, concientización ambiental y mensajes de interés social.

Oceanic Marketing se presenta además como una empresa 100% mexicana y afirma que la embarcación fue desarrollada y construida desde cero con participación de ingenieros y empresas nacionales. Según su versión, el barco fue construido en Mazatlán, Sinaloa, mientras que la pantalla y su infraestructura tecnológica también fueron fabricadas e instaladas con participación mexicana.

Otro punto que la empresa busca dejar claro es su relación con el gobierno. En el documento asegura ser un proyecto de inversión privada, niega recibir financiamiento gubernamental y sostiene que no mantiene afiliación o vínculo comercial con gobiernos municipales o estatales, partidos políticos o servidores públicos.

La respuesta empresarial llega mientras continúa una discusión que va mucho más allá de si el barco puede navegar. El debate central es si el horizonte de Puerto Vallarta puede convertirse en soporte para publicidad móvil de gran formato y qué autoridad tiene facultades para establecer límites.

El propio municipio recordó que su Reglamento de Imagen Visual restringe anuncios espectaculares y grandes pantallas dentro del espacio urbano, aunque la embarcación se encuentra en un ámbito marítimo sujeto a competencias federales, cuestión que precisamente deberá aclararse.

Las críticas tampoco han sido menores. Habitantes y usuarios de redes sociales, además de colectivos ciudadanos, han cuestionado que una pantalla luminosa de grandes dimensiones interfiera con la vista de la bahía y los atardeceres, uno de los principales atributos naturales y turísticos de Puerto Vallarta.

La controversia creció al grado de llevar al Gobierno Municipal del vecino Bahía de Banderas a emitir una postura y señalar que no permitirá ninguna pantalla flotante en aguas nayaritas.

Pero el cierre del comunicado des empresa resulta particularmente significativo: Oceanic Marketing asegura que “seguiremos escuchando, dialogando y trabajando” para desarrollar el proyecto de manera responsable y en armonía con el entorno.

Es decir, al menos en su posicionamiento público, la empresa no anuncia que vaya a retirar la pantalla ni detener definitivamente el proyecto; plantea continuar con él mientras atiende las revisiones que determinen las autoridades.

Así, la polémica está lejos de terminar. Oceanic Marketing sostiene que tiene documentación y autorizaciones para su embarcación y defiende la legalidad de su operación; del otro lado, las autoridades municipales han solicitado que la Federación compruebe exactamente qué autorizaciones posee y hasta dónde éstas amparan el uso comercial de una pantalla LED gigante frente al litoral. La última palabra jurídica corresponderá a las autoridades federales competentes una vez concluida la revisión.

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