La lotería de Yesica: cartas, colonias y política
Yesica Zatarain ha llevado a colonias una dinámica de convivencia que también abre espacio para escuchar necesidades ciudadanas
En política, a veces las cartas se juegan donde menos se espera.
Y mientras algunos siguen pensando que hacer política significa encerrarse en una oficina, tomarse la foto protocolaria y esperar a que lleguen los tiempos electorales, Yesica Zatarain parece haber entendido otra cosa: la política también se hace en las colonias, por las tardes y hasta jugando lotería.
La escena resulta curiosa, pero tiene fondo político.
Vecinos reunidos, cartas sobre la mesa, risas, convivencia y premios que, más que lujos, buscan responder a necesidades reales del hogar.
Quien gana puede elegir un producto que le sea útil. Pero entre una carta y otra aparece lo verdaderamente importante: la conversación.
Porque ahí, en medio de la lotería, se habla de lo que no siempre llega a los escritorios: qué hace falta en la colonia, qué preocupa a las familias, qué servicio no funciona, qué apoyo necesitan y qué esperan de quienes dicen representarles.
Eso también es hacer política.
Quizá por eso la estrategia de Zatarain comienza a generar conversación.
No se trata solamente de regalar un producto. Se trata de utilizar una actividad tradicional como pretexto para estar cerca de la gente y escucharla.
La fórmula parece sencilla, pero resulta políticamente interesante: menos discurso y más territorio.
En tiempos donde muchos actores esperan los calendarios electorales para aparecer, este tipo de dinámicas colocan sobre la mesa una pregunta distinta: qué tanto pesa la presencia constante en colonias antes de que inicie formalmente una contienda.
En el tablero naranja de Movimiento Ciudadano, donde seguramente habrá más de una carta sobre la mesa rumbo al 2027, el nombre de Yesica Zatarain ya aparece dentro de la conversación política vallartense.
¿Es una carta que Movimiento Ciudadano podría considerar para Vallarta?
Eso todavía está por verse.
Las candidaturas no están definidas y en política nada se puede dar por hecho antes de tiempo. Pero hay algo que tampoco se puede negar: quien quiera competir en Vallarta tendrá que construir cercanía, estructura y confianza desde mucho antes de que comiencen las campañas.
Mientras algunos esperan los tiempos, otros ya están caminando las colonias.
Ahí está la apuesta de Yesica.
Una política diferente a la que muchos vallartenses están acostumbrados a ver. Una política que busca recuperar algo que parece sencillo, pero que en tiempos políticos vale oro: escuchar.
No se trata únicamente de presencia. Se trata de generar conversación, identificar necesidades y construir una relación directa con quienes viven las problemáticas de cada zona.
La lotería, en este caso, funciona como punto de encuentro.
Pero el fondo está en las colonias, en las familias y en las voces que muchas veces no aparecen en los grandes discursos políticos.
Ese contacto territorial puede convertirse en una herramienta importante para cualquier proyecto que busque crecer desde la comunidad y no solo desde la estructura partidista.
Ahora habrá que ver si esa cercanía, esa presencia territorial y esa forma particular de hacer política terminan convirtiéndose en una carta importante dentro de las decisiones de Movimiento Ciudadano.
También habrá que observar cómo se acomoda esta ruta dentro del tablero político estatal y municipal, en una etapa donde el gobernador Pablo Lemus tendrá un peso relevante en la configuración del movimiento naranja rumbo a los próximos procesos.
Por ahora, las cartas definitivas todavía no se cantan.
En el juego político de Puerto Vallarta rumbo al 2027, todavía faltan definiciones, tiempos y decisiones.
Pero algunos nombres ya están sobre la mesa.
Y Yesica Zatarain parece estar jugando su partida desde el territorio, con una estrategia que combina cercanía, convivencia y escucha ciudadana.
La pregunta queda abierta: ¿será solamente una tarde de lotería o el inicio de una jugada mucho más grande?

