«La casa estaba a mi nombre y él tenía muchos deudas»: NIETA de Don Juan da su versión
REPORTEROS VALLARTA EN LÍNEA
La nieta de Don Juan, Ihara Maday, subió un segundo video a sus redes sociales, más largo (mayor a 4 minutos), y en este presentó públicamente su versión sobre el conflicto familiar y patrimonial que culminó con el desalojo del adulto mayor el pasado 15 de julio, viralizando el caso como todos conocemos.
La profesionista rechazó directamente una de las principales acusaciones que se han difundido en su contra: sostiene que no despojó a su abuelo de la vivienda, sino que el inmueble terminó legalmente a su nombre después de un proceso relacionado con diversas deudas que, según su explicación, tenía Don Juan y que fueron atendidas económicamente por sus padres.
«Mi abuelo Juan debía mucho dinero, tenía muchas deudas, inclusive tenía una demanda laboral de un extrabajador, que tan solo esa demanda laboral la suma era de más de seis dígitos, más las otras deudas que tenía mi abuelo”, relató.
La nieta explicó que Don Juan tiene cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres, y que una de ellas es su madre. De acuerdo con su versión, su abuelo recurrió precisamente a sus padres para solicitarles ayuda económica.“Mi abuelo busca a mi mamá y a mi papá para que lo ayuden a pagar esas deudas, ya que sus otros tres hijos decidieron no ayudarlo a pagar”, aseguró.
Uno de los principales elementos de la explicación de Ihara es que la disputa patrimonial no habría comenzado recientemente. Según manifestó, el proceso relacionado con las obligaciones económicas de su abuelo se extendió durante aproximadamente nueve años y durante ese tiempo hubo participación de abogados, procedimientos judiciales e intervenciones notariales cuando fueron necesarias.
“Todo este proceso de pago de deudas duró nueve años. Durante esos nueve años estuvo acompañado de cosas judiciales y acompañamiento notarial cuando era necesario”, declaró.
Es justamente ahí donde se encuentra el argumento central de su defensa.La doctora sostiene que, después de que sus padres cubrieron las deudas de Don Juan, la propiedad quedó a su nombre mediante una dación en pago.“Una vez que mis papás pagan las deudas, después de nueve años, la casa queda a mi nombre en dación de pago”, afirmó.
Agregó que posteriormente se habría establecido un comodato verbal mediante el cual tanto Don Juan como su esposa podían permanecer viviendo en la vivienda hasta el último día de sus vidas. Esta explicación contrasta directamente con otras versiones sobre el conflicto, en las que se sostiene que el adulto mayor habría perdido su patrimonio después de confiar en familiares para solucionar sus problemas económicos y firmar documentos cuyas consecuencias posteriormente cuestionó.
Por ello, uno de los puntos fundamentales que permanece en discusión es determinar bajo qué circunstancias se realizaron esas operaciones y cuál fue el alcance de los acuerdos celebrados entre los integrantes de la familia.La muerte de su abuela y el conflicto de 2022Ihara ubicó otro momento importante de la historia familiar en el 7 de agosto de 2020, fecha en que, según relató, falleció su abuela Toña debido a COVID-19 en el Hospital Civil Nuevo de Guadalajara.Después de su fallecimiento, aseguró, una tía suya —hermana de su madre— comenzó a vivir con Don Juan.
La doctora dijo desconocer lo ocurrido posteriormente dentro de esa convivencia, aunque señaló que dos años después comenzó formalmente un enfrentamiento legal con su abuelo.“Desconozco si mi abuelo fue influenciado, pero en el 2022 mi abuelo nos demanda a mi mamá, a mi papá y a mí por fraude”, expresó.
La profesionista aseguró que desde ese momento ambas partes contaron con representación jurídica particular.“Ambas partes, tanto él como nosotros, estuvimos asesorados legalmente por abogados particulares. Ninguno estuvo sin abogado”, afirmó.
Con ello intenta reforzar otra de las ideas centrales de su declaración: que la controversia patrimonial llevaba años desarrollándose por la vía jurídica antes de convertirse en un caso viral en redes sociales. Niega haber estado presente durante el desalojo. La nieta también respondió directamente a las imágenes que han circulado desde que el caso de Don Juan adquirió notoriedad pública.
Explicó que un video donde aparece utilizando una camisa azul no corresponde al reciente desalojo, sino a hechos ocurridos varios años antes.“El video que circula donde traigo una camisa azul no es reciente, es de enero del 2023”, señaló.
A partir de ello, rechazó haber participado personalmente en la diligencia realizada el 15 de julio.“Desmiento que yo haya estado presente en la diligencia de desalojo”, afirmó. También rechazó que jurídicamente lo ocurrido deba calificarse como un despojo. Puntualizó que el vídeo que se difundió de ella en la reja de la casa junto a un abogado, es de tiempo atrás y corresponde a una ocasión donde notificaban el proceso a Don Juan.
«Desmiento que haya sido un despojo. Lo que se ejecutó fue una diligencia de desalojo bajo la orden de un juez”, sostuvo. Ihara aseguró que el día en que se realizó la diligencia ella se encontraba fuera de Puerto Vallarta.
«El 15 de julio, que fue cuando fue el desalojo, yo estaba en un congreso médico en Cancún”, explicó. El desalojo fue precisamente el episodio que detonó la indignación pública alrededor del caso, luego de difundirse imágenes de Don Juan fuera del inmueble y de sus pertenencias siendo retiradas.
Desde entonces, diferentes sectores de la población han expresado solidaridad con el adulto mayor y han pedido que se esclarezcan completamente las circunstancias bajo las cuales perdió el control de la vivienda.
La segunda parte del mensaje de Ihara dejó de concentrarse en los documentos y el conflicto patrimonial para abordar las consecuencias personales que, asegura, ha sufrido después de la exposición pública del caso.
La joven manifestó que nunca imaginó que la situación terminaría generando una reacción de tal magnitud en su contra.“Jamás me imaginé que se iba a convertir en una campaña de odio contra mí, que yo iba a recibir amenazas, que se iba a exponer mi imagen, que se iban a exponer mis datos personales, que se iban a querer dañar mi imagen profesional”, señaló.
Uno de los episodios más delicados relatados por la profesionista fue la supuesta recepción de una corona fúnebre afuera de su domicilio.“Yo he recibido una corona fúnebre afuera de mi domicilio con mi nombre, que decía: ‘Descanse en paz doctora Ihara Maday’”, declaró.
Ihara aseguró sentirse atemorizada por las amenazas y por la información que circula sobre ella.“Yo tengo mucho miedo porque a raíz de toda esa desinformación que está circulando, temo por mi vida. Temo por mi vida”, expresó.
También afirmó que actualmente teme realizar con normalidad sus actividades debido a una posible agresión en contra suya o de sus familiares.
Uno de los momentos centrales de su mensaje ocurrió cuando la propia doctora reconoció que su declaración no pretende, por sí misma, demostrar quién tiene la razón dentro de la disputa.“Yo no les pido que me crean por este video”, señaló.
En cambio, pidió que sean las instancias legales las que determinen lo ocurrido.“Lo que sí les pido es que me permitan que la verdad se esclarezca por la vía legal, que no por un disgusto entre familias esto se convierta en una generación de odio, de violencia y linchamiento contra la mujer”, manifestó.
También hizo un llamado a las personas ajenas al conflicto para que su participación se limite, según sus palabras, a buscar la verdad y detener la violencia. Al final agradeció el respaldo que ha recibido de personas cercanas, colegas y organizaciones relacionadas con la defensa de los derechos de las mujeres. «La verdad siempre prevalecerá”, concluyó.
Explicó además que decidió realizar un video grabado en lugar de una transmisión en vivo debido a cuestiones relacionadas con su seguridad.
La aparición pública de Ihara introduce de manera directa la versión de una de las principales personas señaladas en el caso. Su argumento puede resumirse de esta manera: Don Juan tenía diversas deudas; sus padres aceptaron ayudarlo durante varios años; después de que esas obligaciones fueron cubiertas, la vivienda terminó a nombre de ella mediante una dación en pago y, posteriormente, sus abuelos conservaron el derecho de vivir ahí a través de un acuerdo verbal.
Desde la otra parte del conflicto se ha sostenido una versión diferente: que Don Juan habría confiado en familiares para solucionar sus problemas económicos y que posteriormente terminó perdiendo el control sobre una propiedad que consideraba su patrimonio. Por ello, la declaración de la nieta no resuelve por sí misma la controversia.
Lo que hace es colocar sobre la mesa una explicación que deberá confrontarse con los documentos del caso: qué deudas existían, cuánto se pagó realmente, quién hizo esos pagos, bajo qué condiciones se realizó la dación en pago, qué documentos fueron firmados y cuál era el alcance del acuerdo que permitiría a los abuelos permanecer en la vivienda durante toda su vida.
Esos elementos son los que permitirán determinar qué ocurrió realmente dentro de una disputa familiar que salió de los tribunales para convertirse en uno de los casos que mayor indignación ha provocado recientemente en Puerto Vallarta.
Por ahora existen dos posiciones enfrentadas: Don Juan y quienes lo respaldan cuestionan la manera en que perdió su patrimonio; su nieta sostiene que no hubo despojo, sino un proceso legal derivado de las obligaciones económicas de su abuelo y del dinero que, asegura, aportaron sus padres para solucionarlas. La definición jurídica de lo sucedido deberá provenir de las autoridades competentes y de los documentos que integran el expediente, mientras el debate público continúa creciendo alrededor del caso.
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