CLAUSURAN gasolinera en Marina y pedirán CARGAR con bidones en MUELLES

REPORTEROS VALLARTA EN LÍNEA

La estación chiquita «PEMEX» de combustible para embarcaciones ubicada en las instalaciones de Opequimar Centro Marino, en Marina Vallarta, permanece fuera de operación tras una clausura atribuida a una autoridad federal que hasta ahora no ha sido identificada públicamente, situación que comienza a generar complicaciones para propietarios de yates, embarcaciones turísticas, comerciales y de pesca que utilizan este punto para abastecerse directamente desde el agua.

La propia empresa Opequimar informó mediante un comunicado enviado a sus clientes que su estación permanecerá temporalmente cerrada mientras concluye un proceso de “actualización y cumplimiento de las disposiciones legales y regulatorias vigentes”. Sin embargo, hasta ahora no ha explicado qué autoridad impuso la medida, cuál fue la irregularidad detectada ni cuánto tiempo permanecerá suspendido el servicio.

Pero etre propietarios y capitanes de embarcaciones se ha difundido la versión de que la estación fue sometida a una auditoría y posteriormente clausurada. Esa circunstancia coincide con el cierre reconocido por la empresa, aunque todavía falta que alguna dependencia confirme formalmente el origen y las razones de la clausura.

La suspensión representa un problema logístico importante para la industria náutica de Puerto Vallarta, debido a que Opequimar funciona como uno de los dos puntos donde una embarcación puede cargar combustible directamente desde el muelle, sin necesidad de ser retirada del agua o recibir bidones.

Ante la falta de servicio, propietarios aseguran que una de las alternativas disponibles es trasladar sus embarcaciones hasta La Cruz de Huanacaxtle, en Bahía de Banderas, dónde hay otra gasolinera en muelle, para abastecerse en la Marina de aquella localidad, lo que significa navegar una distancia adicional únicamente para cargar combustible.

Sin embargo, la Administración de Marina Vallarta busca permitir la carga de combustible en bidones al aire libre. Pues según lo relatan los propietarios de muelles y embarcaciones que rentan el almacenamiento en este lugar, frente a este problema, Administración les comunicó que está buscando gestionar ante ASIPONA un mecanismo provisional para que los propietarios puedan introducir combustible hasta los muelles mediante bidones de hasta 50 litros.

De acuerdo con comunicaciones internas difundidas entre usuarios de la Marina, para utilizar esta alternativa los propietarios tendrían que apegarse a un protocolo de responsabilidad. La propuesta señala que deberá acreditarse que el combustible sea de procedencia formal con recibo fiscal y no producto del huachicol, utilizar únicamente recipientes de hasta 50 litros y presentar un escrito mediante el cual el propietario o responsable de la embarcación asuma cualquier daño, derrame o incidente que pudiera derivarse del traslado y manejo del combustible.

Es decir, Marina Vallarta está buscando una salida para mantener operativas las embarcaciones ante el cierre de Opequimar, pero la autorización implicaría que cada propietario se responsabilice directamente del combustible que introduzca y de las consecuencias que pudiera generar al transportarlo.

En los mismos mensajes se señala que en el muelle de Los Peines ya se estaría permitiendo introducir gasolina mediante el protocolo y acreditación correspondiente y un pago de cuota, mientras se consulta y formaliza el procedimiento ante ASIPONA.

La solución puede aliviar el problema logístico, pero también abre una discusión de seguridad que no puede ignorarse. Transportar recipientes con hasta 50 litros de gasolina desde vehículos hasta los muelles y posteriormente vaciarlos manualmente dentro de una embarcación implica manipular combustible altamente inflamable en una zona llena de restaurantes, comercios, turistas, trabajadores y embarcaciones colocadas prácticamente una junto a otra.

Además, Puerto Vallarta atraviesa meses de temperaturas elevadas, mientras dentro de la Marina existen motores, instalaciones eléctricas, generadores, y otros posibles puntos de ignición. Ello sin contar el impacto ambiental de posibles derrames sobre el agua marina.

La preocupación aumenta porque Marina Vallarta ya enfrentó recientemente un incendio de consideración. En mayo pasado, un yate se incendió dentro del Muelle F y las llamas terminaron consumiendo la embarcación. Durante aquella emergencia se comprobó que los hidrantes instalados en el recinto portuario no estaban funcionando cuando los bomberos intentaron utilizarlos, tampoco había extintores ni protocolos de reacción adecuados, obligando a desplegar otros recursos para controlar el fuego, retrasando el combate al siniestro.

El antecedente resulta particularmente delicado ahora que se plantea permitir el traslado frecuente de gasolina en recipientes hasta los muelles. Piden responsabilidad a los propietarios, pero faltan medidas colectivas para garantizar un transporte de hidrocarburo seguro.

Otro punto que ha provocado cuestionamientos es que Marina Vallarta ha solicitado anteriormente a propietarios de embarcaciones que mantengan vigilancia propia en sus yates para reaccionar ante un eventual incendio y otro siniestro.

Ahora, con la falta de una estación de combustible operativa, también se plantea que cada propietario firme documentos responsabilizándose del manejo de la gasolina que lleve hasta su embarcación. El problema es que esa responsabilidad individual no sustituye las obligaciones colectivas de seguridad dentro de una instalación portuaria, cuya Administración posee la concesión y cobra por sus servicios.

Antes de autorizar el traslado constante de combustible tendría que garantizarse que los hidrantes funcionen, existan extintores suficientes, haya vigilancia permanente, personal capacitado y protocolos efectivos de actuación ante fugas, derrames o incendios.

De lo contrario podría generarse una situación contradictoria: Marina Vallarta autoriza una alternativa necesaria para mantener operativas las embarcaciones, pero al mismo tiempo traslada gran parte del riesgo y de la responsabilidad jurídica hacia los propietarios.

Opequimar ya había estado bajo la lupa. La situación ocurre además después de que Opequimar apareciera anteriormente en reportes de la Procuraduría Federal del Consumidor por sus precios de combustible.En 2025, la estación ubicada en Paseo de la Marina Sur fue incluida por Profeco entre los establecimientos con márgenes elevados de comercialización de gasolina regular.

Ese antecedente no permite afirmar que Profeco sea la autoridad que ordenó la clausura actual, pero sí confirma que la estación ya había sido objeto de seguimiento oficial.Por ello resulta necesario que Opequimar o la autoridad responsable del procedimiento informen públicamente quién ordenó el cierre, cuáles fueron las irregularidades encontradas y qué requisitos deberán cumplirse para que la estación vuelva a operar.

Mientras eso sucede, Marina Vallarta intenta resolver un problema inmediato: mantener abastecidas a decenas de embarcaciones mediante un esquema extraordinario y riesgoso de bidones al aire libre.

La alternativa puede ser necesaria, pero requiere algo más que cartas de responsabilidad. No basta con pedirle a cada propietario que responda por un eventual accidente cuando los propios sistemas de emergencia de Marina Vallarta ya demostraron deficiencias. La prioridad tendría que ser garantizar primero las condiciones de seguridad para que una solución provisional no termine creando un riesgo mayor en uno de los espacios turísticos y náuticos más concurridos de Puerto Vallarta.

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