Aviones ARTILLADOS listos para DISPARAR a tierra en PV y Bahía

REPORTEROS VALLARTA EN LÍNEA

Primero se escucha el motor. Un sonido grave, áspero, repetitivo, muy distinto al de los vuelos comerciales que entran y salen del aeropuerto. Después aparece la silueta: un avión pequeño, de hélice, que cruza a baja altura, se pierde unos minutos y vuelve a pasar. Y otra vez.

Durante los operativos registrados en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, particularmente en las zonas de Ixtapa, Las Palmas y posteriormente Jarretaderas, numerosos habitantes han levantado la mirada tratando de entender por qué una aeronave militar permanece describiendo círculos sobre la región mientras abajo avanzan soldados, patrullas y convoyes.

Por su forma y por el sonido del turbohélice, para muchos la primera asociación es casi cinematográfica: “parece un avión de la Segunda Guerra Mundial”. Pero la semejanza termina prácticamente en la hélice. Nada más lejos de la realidad. Se trata del Beechcraft T-6C+ Texan II, una aeronave militar moderna que la Secretaría de Marina emplea para entrenamiento avanzado, vigilancia, intercepción y apoyo aéreo cercano.

La propia Armada mexicana describe al modelo como un aparato con capacidad de fuego para respaldar a unidades comprometidas en operaciones. La diferencia con una simple “avioneta” empieza dentro de la cabina. El Texan dispone de aviónica digital, HUD —una pantalla transparente frente al piloto que proyecta información de vuelo sin obligarlo a bajar la vista— y un sistema denominado HOTAS, siglas de Hands On Throttle And Stick, literalmente “manos en la palanca de potencia y en la palanca de control”, un moderno sistema de mando que permite al piloto realizar multi tareas mientras vuela.

En términos sencillos, permite al piloto manejar funciones esenciales del avión y de sus sistemas sin quitar las manos de los mandos principales, algo especialmente importante durante maniobras rápidas, navegación táctica o empleo de armamento. Y ahí aparece la característica que desde el suelo no se aprecia: el T-6C+ puede combatir.

La Armada de México informa que sus aparatos pueden equiparse con dos pods HMP-400 calibre .50, uno bajo cada ala, que proporcionan capacidad de fuego para apoyar a fuerzas desplegadas en superficie. Son contenedores externos que alojan ametralladoras pesadas de 12.7 milímetros y que convierten a este pequeño turbohélice en una plataforma de ataque ligero.

En una misión de apoyo aéreo cercano, la maniobra puede ser muy distinta a los círculos tranquilos que observa un ciudadano desde una azotea. Una vez identificado y autorizado un objetivo, el avión puede abandonar su órbita, bajar el morro y entrar en un descenso de ataque, aumentando rápidamente su velocidad mientras el piloto alinea la aeronave con el objetivo.

Durante esa pasada puede emplear sus ametralladoras calibre .50 y posteriormente recuperar altura para salir de la zona y efectuar, de ser necesario, otra aproximación. Esa capacidad de realizar pasadas de ataque contra blancos terrestres es justamente parte del concepto de apoyo aéreo cercano para el que el Texan II que vuela en Puerto Vallarta está configurado.

No obstante, el empleo de fuego aéreo requiere identificación del objetivo, coordinación con las fuerzas en tierra, autorización correspondiente y consideración del entorno, particularmente en zonas habitadas. Lo que sí explica su presencia sobre una operación terrestre es precisamente esa posibilidad de intervención. Intimida a los grupos delincuenciales que pudieran estar en torno a las operaciones de los soldados, y brinda la seguridad y tranquilidad a las tropas de tener cobertura aérea rápida y de gran potencia. En el arsenal de los carteles de la droga conocidos en la región, no hay un arma capaz de impactar y derribar efectivamente al Texan.

Y en un escenario en el que una unidad militar fuera atacada por hombres armados o se detectara una amenaza que requiriera apoyo aéreo, la aeronave ya se encuentra en posición de responder mucho más rápidamente que si tuviera que despegar desde una base distante.

Mantenerse orbitando sobre el área permite conservar contacto con la operación, observar movimientos desde arriba y reducir considerablemente el tiempo necesario para intervenir si el mando determina que se requiere apoyo.Por eso los círculos tienen sentido.

Esta capacidad justamente fue probada de manera muy efectiva el 5 de marzo del 2023, durante el segundo «Culiacanazo» o *segunda Batalla de Culiacán», operativo en el que se detuvo al narcotraficante Ovidio Guzmán. Ahí, tras los bloqueos y enfrentamientos en la capital de Sinaloa, al menos dos aviones Texan abatieron a varios vehículos blindado s del crimen organizado, con vuelos en picada.

En el caso de Puerto Vallarta, el Texan no está viajando hacia otro aeropuerto: su destino es precisamente el punto que está sobrevolando. Mientras los elementos terrestres ejecutan un cateo, mantienen un perímetro o avanzan por caminos rurales, la aeronave permanece encima realizando patrones de espera y vigilancia.

Durante los operativos efectuados recientemente en Nayarit y Puerto Vallarta se documentó precisamente la participación de al menos un T-6C+ de la Marina proporcionando cobertura aérea a las acciones desarrolladas en tierra.

La Armada incorporó el modelo a partir de 2014 y lo clasificó como aeronave de entrenamiento avanzado y ataque ligero. Fuentes especializadas reportan que la Marina mexicana llegó a operar 13 T-6C+, destinados a misiones de apoyo aéreo cercano, interceptación marítima y terrestre, reconocimiento y patrullaje.

Así, detrás de aquella imagen aparentemente sencilla —un avión gris de hélice dando vueltas sobre la bahía— existe una función militar mucho más compleja. Puede pasar largos minutos vigilando sin hacer absolutamente nada visible y, sin embargo, estar en disposición de convertirse en pocos segundos de observador a plataforma de apoyo.

Por eso, cuando durante un operativo los vallartenses escuchan el turbohélice, salen a la calle, miran hacia arriba y vuelven a verlo cruzar entre cables y azoteas, no están contemplando una reliquia de otra época.

Están viendo una aeronave militar contemporánea armada, diseñada para permanecer sobre las fuerzas que operan abajo y capaz —cuando existe una amenaza identificada y una orden para hacerlo— de abandonar su círculo, entrar en una pasada de ataque y emplear sus ametralladoras calibre .50 en apoyo de las tropas en tierra.

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